miércoles, 26 de marzo de 2014

Pequeños enemigos

Dicen que no hay enemigo pequeño, doy fé.

Después de un par de cortes, cuatro puntos, un estupendo hematoma, un cuerpo extraño (mi reservorio) y un tubito debajo de la piel, lo que más molesta es... el apósito/esparadrapo de turno.

Aunque no es la primera vez que los esparadrapos me arrancan el vello, me irritan o me producen algún tipo de sarpullido si que es la primera vez que me arrancan la piel, literalmente. Y acepto que tengo la piel maltratada, que está fina y probablemente deshidratada pero debía de haber alguna alternativa menos agresiva para cubrir puntos y cicatrices.

No hay enemigo pequeño y este intentó rebanarme el pescuezo...
¡será animal...!

lunes, 24 de marzo de 2014

Comida

Mis eternos problemas con la comida están en su mejor momento.

Desde el momento en que me diagnosticaron mi carcinoma he recibido un chaparrón de datos relacionados con la comida: recomendaciones para prevenir e incluso para curar, recomendaciones para que mis defensas sean invencibles, zumos de repollo por la mañana, semillas de albaricoque, no consumas lácteos, come berberechos, come sardinas, no tomes bebida de soja, bebe leche materna... y si algún día a estas voces le unes un paseo por internet las recetas se multiplican hasta el infinito.

Me desestabiliza tremendamente no saber hacerlo bien, acabar de repartir cenas sin ganas de preparar la mía, salir del supermercado comiendo cualquier porquería, comer compulsivamente regalices con pica-pica, comprar comida "sana" y no encontrar el momento, la forma o la energía para cocinarla antes de que se estropee y vaya a parar a la compostera.

Comer "inadecuadamente" no es algo nuevo, sentirme culpable tampoco, sentir que eso puede matarme sí y me vengo abajo. Lo que no ha conseguido un diagnóstico de cáncer o el goteo de "no buenas" noticias, lo consigue la comida.

¡Quién me diera un cocinero!

viernes, 21 de marzo de 2014

Comunicación

La comunicación con mi oncóloga es insatisfactoria.

Quizás el posible feeling en esta relación se esfumó con su primer golpe de risa. Que está bien que tu oncóloga se ría, pero no de las virtudes preventivas de la lactancia materna tras enterarse de que di pecho ochos años initerrumpidos (por mucho que tu fé en tales virtudes esté seriamente herida).

Pero además de la falta de feeling la comunicación no es nuestro mejor aliado.

Tras salir de varias consultas con la sensación de no haber sido escuchada, de que no me habñia dejado acabar de hablar, de no haber tenido ocasión de preguntar, hoy me he presentado con mis preguntas apuntadas en un folio y las he ido disparando una tras otra.

Respuestas:
  • No metí la pata no tomando el antiemético el pasado ciclo, es simplemente para las nauseas (que no tuve)
  • El protector de estómago es para los días que tome el antihemético, si tengo ardor de estómago puedo tomar un antiácido.
  • Con el reservorio puedo hacerme resonancias, radiografías y puedo atravesar los detectores de metales de los aeropuertos sin que piten. Pero NO puedo nadar (de momento).
  • No puedo tumbarme a tomar el sol y por la calle tengo que usar protección con pantalla total.
  • No debería tomar alcohol aunque de forma esporádica y muy ocasional podría tomar una caña (por ejemplo).

La falta de comunicación se hace patente en las dudas sobre sus respuestas que me han surgido de vuelta en el coche. Dar una respuesta sin una explicación no es una buena forma de comunicarse. Aceptar una respuesta sin reaccionar y preguntar "por qué"  no es una buena forma de comunicarse.

jueves, 20 de marzo de 2014

Todo tiene un precio

Realmente el reservorio es un gran aliado. Ahorrarme la angustia que me ahorra no tiene precio... ¿o sí?

Supongo que si hubiera planteado mis preguntas cuando debía hacerlo, antes de hacerme implantar nada o antes de firmar un consentimiento informado (que por algo se apellidará informado), hubiera tenido muchas dudas, realmente no sé qué opción hubiera tomado. Si hubiera sabido que llevar un reservorio me iba a impedir ir a nadar durante este proceso la decisión habría sido dura.

Ahorrarme la angustia que me ahorra el reservorio tiene precio pero después de la primera sesión de quimio en la que lo he usado creo que es justo asumirlo. A pesar de los nervios de toda primera vez, el previsible ahorro en angustia los días previos y el comprobado ahorro en agobio en el momento de enchufarme a la maquinita me han convencido de que es un precio razonable (que no justo).

Aún así regresamos al chiste de la noticia buena y la mala, y la mala me ha costado, como siempre, unas lágrimas y un tiempo para sobreponerme. Sé que no poder nadar me va a dejar tocada anímicamente pero con noticias peores he lidiado.

Hasta pronto, piscina.

martes, 18 de marzo de 2014

Yugular

No me duele mucho pero... ¡carallo, que es la yugular!

Después de meses desinformada pero aconsejada por fin ayer la doctora/radióloga/intervencionista me creó un "acceso directo" a la yugular. ¡La yugular!, no me digais que no suena a crónicas vampíricas.

Mi mano verde se resiste a perder el color en un intento desesperado de que la dejen en paz, que no la pinchen, que no la aprieten, que no le den palmaditas... y es que no sé cual es el nivel de queja que provoca reacciones, porque antes del segundo ciclo le comenté al oncólogo que me dolía el brazo de la quimio, le comenté a la enfermera que ma habían salido bultitos en las venas, en cada sesión le he comentado a las enfermeras que me dolía la mano, que por favor tuvieran cuidado... ¿quién, cuándo y cómo tenía que valorar el estado de mi mano?

Mi acceso directo a la yugular es el héroe salvador de mi mano derecha, esperemos que este ligero pero inquietante dolor de yugular merezca la pena.

lunes, 17 de marzo de 2014

¿Estás nerviosa?

Creo que mi corazón va al trote.

A pesar de que nunca me han comentado que mi corazón haga extraños, indefectiblemente cada vez que me someten a algún procedimiento mi ritmo cardiaco lleva al personal sanitario (así en general, que al final nunca sabes quién es qué) a formularme la misma pregunta: ¿estás nerviosa?. La respuesta siempre es un "sí pero..." porque nerviosa estoy siempre pero casi siempre (a no ser que el tiempo inesperado de espera potencie el efecto) estoy dentro de un nivel razonable de nerviosismo, el propio de aquel que no sabe muy bien qué le van a hacer pero confía en que se lo van a hacer bien.

Mi corazón apresurado me ha impedido hacer cosas como donar sangre, y yo siempre tengo el impulso de argumentar que tengo tendencia a ir "al trote" incluso en condiciones no estresantes, pero no argumento nada. En realidad nunca me han comentado ninguna anomalía cardiaca, ni en electros, ni con el Holter aquel que llevé en una ocasión, así que no tengo nada que alegar.

Tendré que preparar una respuesta:
-¿Estás nerviosa?
- Menos de lo que parece

O alguna pregunta...

viernes, 14 de marzo de 2014

De colores

Cuando se juntan la lluvia y el sol sale el arco iris.

En este invierno de lluvias y tras siete días de sol soy yo la que parece el arco iris con mi mano verde y mi teta azul.

Casi cuatro meses después de quitarme el supuesto ganglio centinela (en realidad mi ganglio centinela está intacto en mi costado izquierdo, eso es algo que debería explicarme el doctor C. algún día) mi teta sigue azul. Cuando le pregunté al oncólogo cuándo se me quitaría el color azul de mi pseudotatuaje contestó: "suele llevar bastante tiempo". Una más de esas respuestas evasivas e inconcretas.

En el consentimiento informado, entre los efectos indeseables "poco graves y frecuentes" de la biopsia selectiva del ganglio centinela, se puede leer: Tatuaje en la zona de inoculación del colorante.

Un mes y once días después de mi penúltima sesión de quimio mi mano sigue verde, sin colorantes.