Poco a poco me voy acostumbrando a mi papel de superheroína y voy descubriendo nuevos superpoderes. Y aunque no es mi primer superpoder relacionado con mis pechos este me acerca más a los superheroes tradicionales, con matices, claro.
Mi teta izquierda se ha convertido en una fuente de calor. De momento soy capaz de calentar, en cuestión de segundos, infusiones de manzanilla, de ahí a doblar vías de tren o fundir metales solo falta un poco de práctica.
No soporto la manzanilla, no me gusta, nunca la he podido beber e incluso su olor me molesta, de hecho los dos primeros días que, siguiendo el consejo de la enfermera, me puse un paño con manzanilla fresquita en la zona afectada por la radioterapia se me revolvió el estómago. Pero ayuda, dicen.
Cualquier día quedo con mi amiga Afrodita A y pulimos nuestras respectivas técnicas.
Mostrando entradas con la etiqueta superaivou. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta superaivou. Mostrar todas las entradas
domingo, 5 de octubre de 2014
jueves, 2 de octubre de 2014
Cabinas

Delimitados mis superpoderes posquimio y decidida mi indumentaria de superheroína quedaba pendiente encontrar una cabina donde transformarme.
Mi cabina preferida es la cabina 2, con acceso directo al pasillo de la máquina 2.
Sólo me falta pulir la técnica, a ver si algún día consigo salir con mi traje de Superaivou en vez de un camisón hospitalario.
viernes, 12 de septiembre de 2014
Superaivou
Una vez delimitados mis superpoderes posquimio necesito un traje de superheroína.
Después de ver "Los increibles" tengo claro que por muy superheroina que sea (o muy supervillana) no voy a usar capa, pero ni la mismísima Edna Mode pone ninguna pega al clásico uniforme de Supermán con su calzoncillo por fuera, así que, dándole una vuelta más al concepto (y siguiendo la sugerencia de la enfermera) Superaivou lleva su sujetador por encima de la camiseta.
Soy una superheroína delicada, que necesita fibras de algodón en contacto con la piel. Solo espero no despistarme, mientras las temperaturas de este fin de verano me impidan convertirme en una especie de lasaña camiseta sobre camiseta, y salir a la calle con el atuendo de mi alter ego.
Ya solo necesito localizar una cabina telefónica por si las moscas.
Después de ver "Los increibles" tengo claro que por muy superheroina que sea (o muy supervillana) no voy a usar capa, pero ni la mismísima Edna Mode pone ninguna pega al clásico uniforme de Supermán con su calzoncillo por fuera, así que, dándole una vuelta más al concepto (y siguiendo la sugerencia de la enfermera) Superaivou lleva su sujetador por encima de la camiseta.
Soy una superheroína delicada, que necesita fibras de algodón en contacto con la piel. Solo espero no despistarme, mientras las temperaturas de este fin de verano me impidan convertirme en una especie de lasaña camiseta sobre camiseta, y salir a la calle con el atuendo de mi alter ego.
Ya solo necesito localizar una cabina telefónica por si las moscas.
sábado, 30 de agosto de 2014
Mosquitos
Desde que el primer mosquito se atrevió a picarme al principio del verano me he preguntado por la suerte del pobre (de la pobre si es cierto que las que pican son las hembras).
De alguna forma he interiorizado mi estado químico posquimio viéndome a mí misma como una nueva superheroína, como si una araña estilo Spiderman hubiera insistido en picarme 8 veces a intervalos de 21 días. Algo me dice que ahora mi sangre es distinta, letal.
Aunque en algunos momentos he sufrido transformaciones físicas inquietantes (como la nariz autoadhesiva, la piel puntiaguda o los dedos elétricos) lo cierto es que solo parezco peligrosa para pequeños parásitos que pretendan chuparme la sangre, así que fantasío con la posibilidad de matar mosquitos a picotazos. ¡Se van a cagar!
Lo que no tengo claro es si mi superpoder envenenante me convierte en superheroína o en supervillana. ¡Muahaha!
De alguna forma he interiorizado mi estado químico posquimio viéndome a mí misma como una nueva superheroína, como si una araña estilo Spiderman hubiera insistido en picarme 8 veces a intervalos de 21 días. Algo me dice que ahora mi sangre es distinta, letal.
Aunque en algunos momentos he sufrido transformaciones físicas inquietantes (como la nariz autoadhesiva, la piel puntiaguda o los dedos elétricos) lo cierto es que solo parezco peligrosa para pequeños parásitos que pretendan chuparme la sangre, así que fantasío con la posibilidad de matar mosquitos a picotazos. ¡Se van a cagar!
Lo que no tengo claro es si mi superpoder envenenante me convierte en superheroína o en supervillana. ¡Muahaha!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
