En esta etapa entre etapas en la que espero no tener nada que esperar (nada más que el principio de la radioterapia) caben momentos de reflexión más o menos profunda.
Me paro apensar y pienso que mi actitud ante todo este proceso puede deberse a que al principio de todo, antes incluso de esa primera cita "preferente" con mi ginecóloga, pensé que pasara lo que pasara he vivido una buena vida, una vida en la que, evidentemente, caben más cosas, pero que ya en sí está completa.
Y dentro de toda esta historia me gustan las cosas que se salen del guión como llevar chanclas de piscina y una sudadera al hospital en vez de zapatillas y bata, como recibir pipas y piruletas en el hospital (gracias Yolanda) en vez de flores y bombones o como recibir un goteo escalonado de visitas que me permite hacer cosas como irme de tapas o de concierto con ellas (gracias Eva).
Supongo que una vida completa se puede seguir adornando con muchos más "detalles".
Me gustas tú.
Mostrando entradas con la etiqueta reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflexiones. Mostrar todas las entradas
domingo, 13 de julio de 2014
martes, 17 de junio de 2014
Derechos básicos
En mi grupo de apoyo, virtual y presencial, tratamos el tema de la "entereza".
La parte virtual corrió a cargo del amigo Rabudo Fue el primero en identificar un sentimiento de los más complicados de gestionar, supongo que porque no depende de ti: "Estar de una pieza después de tres semanas de caña química y radiactiva, no obstante, tiene algunos inconvenientes. Corres el riesgo de que los que te rodean te vean demasiado entero y te exijan que funciones como antes; lo que llevas dentro lo sabes solo tú. Que nadie pierda la perspectiva"
Estar de una pieza es casi una obligación con uno mismo; contestar que estás bien (porque siempre se puede estar peor) cuando te preguntan, intentar seguir con la mayor cantidad de vida normal posible, mantener el cuerpo y la cabeza activos... supongo que forma parte de eso que todo el mundo llama "actitud" y que, según ese mismo todo-el-mundo, es tan importante para salir de este lío.
El problema es cuando además de creértelo tú se lo creen los demás y te das de morros contra la realidad cuando no puedes, no te apetece o no quieres, y lo único que pasa por tu cabeza es: "por favor, que alguien me prepare algo sano para cenar y se ocupe de todo esto".
Es complicado pedir sin exigir, es complicado no desesperarse después de decir mil veces "hay que...", es complicado desear que los demás hagan más de lo que hacen, desear que hagan las cosas que no te apetecen antes de que lo pidas, es complicado esperar más de quién sabes que ya está dando muchoy no caer en la trampa de exigirte más a tí misma.
La solución no es contestar que estás mal ni "hacerte" la enferma porque es el camino más rápido para creértelo o estarlo (y creerlo o estarlo es solo cuestión de acumulación de toxicidad), pero la solución tampoco es parecer más entera de lo que estás. Realmente no sé cuál es la solución, y de eso nos ocupamos en la última "reunión presencial" del grupo de apoyo.
Me uno a Sabela y reivinidico "o dereito a estar mal", y que las pocas fuerzas útiles sean para pasiones, no para obligaciones.
La parte virtual corrió a cargo del amigo Rabudo Fue el primero en identificar un sentimiento de los más complicados de gestionar, supongo que porque no depende de ti: "Estar de una pieza después de tres semanas de caña química y radiactiva, no obstante, tiene algunos inconvenientes. Corres el riesgo de que los que te rodean te vean demasiado entero y te exijan que funciones como antes; lo que llevas dentro lo sabes solo tú. Que nadie pierda la perspectiva"
Estar de una pieza es casi una obligación con uno mismo; contestar que estás bien (porque siempre se puede estar peor) cuando te preguntan, intentar seguir con la mayor cantidad de vida normal posible, mantener el cuerpo y la cabeza activos... supongo que forma parte de eso que todo el mundo llama "actitud" y que, según ese mismo todo-el-mundo, es tan importante para salir de este lío.
El problema es cuando además de creértelo tú se lo creen los demás y te das de morros contra la realidad cuando no puedes, no te apetece o no quieres, y lo único que pasa por tu cabeza es: "por favor, que alguien me prepare algo sano para cenar y se ocupe de todo esto".
Es complicado pedir sin exigir, es complicado no desesperarse después de decir mil veces "hay que...", es complicado desear que los demás hagan más de lo que hacen, desear que hagan las cosas que no te apetecen antes de que lo pidas, es complicado esperar más de quién sabes que ya está dando muchoy no caer en la trampa de exigirte más a tí misma.
La solución no es contestar que estás mal ni "hacerte" la enferma porque es el camino más rápido para creértelo o estarlo (y creerlo o estarlo es solo cuestión de acumulación de toxicidad), pero la solución tampoco es parecer más entera de lo que estás. Realmente no sé cuál es la solución, y de eso nos ocupamos en la última "reunión presencial" del grupo de apoyo.
Me uno a Sabela y reivinidico "o dereito a estar mal", y que las pocas fuerzas útiles sean para pasiones, no para obligaciones.
lunes, 5 de mayo de 2014
Mejor yo
Desde que te diagnostican un cáncer, supongo que en algunos casos más que en otros, en la cabeza caben muchas reflexiones. A veces piensas en causas, en si hubiera..., piensas en tu vida pasada o en tu vida futura, piensas en cómo te va afectando tu nueva situación y piensas, mucho, en cómo afecta y cómo puede afectar a tu familia, tus amigos y, sobre todo, a tu pareja.
Y, sinceramente, no me gustaría estar en el lugar de Carlos. Lo he pensado tantas veces, tiene que ser tan difícil estar ahí, ver cómo la persona a la que quieres se deteriora, cómo aguanta mil y una pruebas, mil y un tratamientos, mil y un efectos secundarios que en realidad no sabes cómo ni cuánto le afectan, estar ahí, apoyando, sonriendo, riendo, hacer de chófer una y otra vez, aguantar esperas y más esperas... no, definitivamente yo no podría.
Estoy absolutamente convencida de que llevaría muchísimo peor el papel de compañante que el de enferma, llevaría muchísimo peor ver sufrir que aguantar todas estas circunstancias que, en la mayor parte de los casos, no han pasado de ser un cúmulo de molestias. Sufriría muchísimo más.
Si por algo desearía no tener este cáncer es por ahorrar el sufrimiento a las personas que me quieren.
Y, sinceramente, no me gustaría estar en el lugar de Carlos. Lo he pensado tantas veces, tiene que ser tan difícil estar ahí, ver cómo la persona a la que quieres se deteriora, cómo aguanta mil y una pruebas, mil y un tratamientos, mil y un efectos secundarios que en realidad no sabes cómo ni cuánto le afectan, estar ahí, apoyando, sonriendo, riendo, hacer de chófer una y otra vez, aguantar esperas y más esperas... no, definitivamente yo no podría.
Estoy absolutamente convencida de que llevaría muchísimo peor el papel de compañante que el de enferma, llevaría muchísimo peor ver sufrir que aguantar todas estas circunstancias que, en la mayor parte de los casos, no han pasado de ser un cúmulo de molestias. Sufriría muchísimo más.
Si por algo desearía no tener este cáncer es por ahorrar el sufrimiento a las personas que me quieren.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
