En mi quinta resonancia conseguí acordarme, quizás porque las resonancias hepáticas son boca arriba (las de mama son boca abajo) y mientras te preparan puedes familiarizarte con el entorno. Y resulta que mi máquina de ruidos no es alemana como la freidora del Mirás sino yanqui, con su logo GE.
Confieso que hasta ahora mi única experiencia con General Electric había sido alguna que otra bombilla pero prometo tenerlos en más alta consideración ahora que sé que sus ruidos resuenan en mis entrañas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dimes y diretes