martes, 25 de febrero de 2014

De chiste

Desde hace unos meses me siento inmersa en el famoso chiste de " tengo una noticia buena y una mala".


Doctor ginecólogo:
  • La mala: Es malo
  • La buena: De tener que elegir un tipo para tenerlo yo elegiría este.

Doctor oncólogo:
  • La mala: El radiólogo recomienda hacer una resonancia porque ve algo en el hígado, yo no la haría pero....
  • La peor: Los ganglios están infiltrados
  • La ¿buena?: Eso no supone ningún cambio de planes, sólo una cirugía algo más agresiva.

Doctora oncóloga:
  • La buena: La mayoría de las cosas que se ven en el hígado son hemangiomas.
  • La mala: Algunas no está claro que lo sean, tendremos que hacer más pruebas.

Doctora oncóloga:
  • La mala: El tumor no ha disminuido de tamaño.
  • La buena: El tumor no ha aumentado de tamaño, seguimos con otra quimio.

¿Son imaginaciones mías o las buenas están un poco forzadas? No sé, igual estoy perdiendo el sentido del humor pero no me venía mal una noticia indiscutiblemente buena para darme un respiro.

domingo, 23 de febrero de 2014

Goliat contra David

En esta ocasión permitidme que me ponga de lado del grande, por la cuenta que me tiene.

Creo recordar que el volante de hace algo más de dos años hablaba de dos centímetros y medio, hace cinco meses mi cáncer medía 4 centímetros. Cuatro centímetros es muy poco para muchas cosas, para un tumor en mi teta izquierda es suficiente. Suficiente para empezar el tratamiento por la quimioterapia con intención de encogerlo, suficiente para prever antes de comprobarlo que los ganglios estarían infiltrados, suficiente.

Según la oncóloga, "sigue ahí". Queda saber si los cañonazos químicos le han hecho ensimismarse. Veremos.

David maligno, te digo lo que le decía Carlos al señor Fraguel: "hai que ir morrendo", te toca.

martes, 18 de febrero de 2014

Resonancia (II)

Con permiso de Gila.

- ¿Es el enemigo? Que se ponga
...
- Mire, ¿usted podría parar la guerra mañana?
...
- Sí, es que tenemos una cita
...
- A las 8:45, en la máquina de los ruidos
...
- Sí, para tallarle
...
- Bueno, ¿entonces quedamos así?
...
- Hasta mañana, que usted no mate bien.



lunes, 17 de febrero de 2014

Gente tóxica

Supongo que ahora se me podría acusar con fundamento de ser "gente tóxica", de hecho mis citas con la oncóloga tienen, además de fecha, nombre y apellido: control de toxicidad.

Ahora que mi tiempo se mide en periodos de tres semanas, cada tres semanas se repite una secuencia tóxica en la que mi cuerpo se convierte en un desconocido que vuelve poco a poco a algo parecido al estado inicial.

Las primeras semanas todo el cuerpo es extraño y no "se relaciona" con nadie, ni siquiera conmigo, es como un envoltorio ajeno a mí que me sirve para moverme de un lado a otro, un envoltorio tóxico.

Las segundas semanas lo más raro es la boca, una boca áspera, hinchada, con heridas, que sabe mal, que duele... es difícil hasta dar besos, mis besos tóxicos.

Las terceras semanas siento que mi cuerpo vuelve a ser yo. Es el momento en el que si no recupero mi actividad sexual no volveré a planteármelo en otras tres semanas, otras tres semanas (más) tóxicas.

Y, salvo mi creciente redondez y la alopecia, nada fuera de mí desvela mi toxicidad.

domingo, 16 de febrero de 2014

Rabudo

Sentirse entendido es una sensación reconfortante, que alguien verbalice sentimientos que no sabes cómo transmitir (por no hacer daño, por no encontrar la forma, por no ser siquiera consciente de que existen) también reconforta.

Pocos días después de presenciar la crisis epiléptica de mi hija, Carlos me habló de Nacho Mirás, un compañero de trabajo, que también había sufrido una crisis, al parecer por estrés. Aterricé en sus días tristes y depués supe de su diagnóstico, su operación... pero hasta hoy no había vuelto a pasarme por su blog.

Nacho Mirás es un virtuoso de la palabra que lucha contra un cáncer, un astrocitoma anaplásico en grado III, y usa la palabra en su lucha.

Tras un fin de semana sumergida en sus últimos meses me voy a la cama sabiéndome uno de "los que tenemos células salvajes que se empeñan en trascender por encima de nosotros mismos"

Gracias, Nacho.

viernes, 14 de febrero de 2014

Exámenes

El cambio de día de la cuarta quimio ha hecho que me coincida con los exámenes de la escuela de idiomas.

La verdad es que con la presión de la expectativas sobre mis exámenes (se me conoce como la chica diez) y la imagen de chapona de la clase que tengo tanto en inglés como en italiano, es difícil responder, así que lo mejor para cubrirme las espaldas es añadir dificultades de todo tipo.

Primero de alemán lo aprobé hace 10 años, de parto, con contracciones cada 15 minutos, en esa ocasión fue un 10.

La quimio no sé si es equiparable a las contracciones de parto, no me acuerdo suficientemente bien para comparar cual desconcentra más, pero uno de los efectos de la quimio en mí es una drástica limitación (drástica pero pasajera, espero) en la capacidad de concentración.

Pa' chulos los de mi pueblo.

lunes, 10 de febrero de 2014

Pregunta

En todas las aventuras hay una pregunta estrella. Cuando me fui a Dublín la pregunta era: "¿cómo llevas el inglés?", en esta ocasión la pregunta es "¿estás cansada?"

No, no estoy cansada, no más cansada que normalmente, aunque estar cansada entra dentro de mi normalidad. Pensándolo fríamente incluso estoy menos cansada que normalmente, supongo que por el impulso interno de animarme y minimizar los síntomas con el que no cuento en condiciones normales.

Así que no, no estoy cansada, aunque los tres o cuatro días después de cada ciclo de quimio no podría nadar ni un largo, aunque esos días me cuesta andar al paso de Carlos y parece que voy corriendo maratones, aunque esos cuatro días me quedo dormida a horas a las que debería estar despierta (y luego me despierto a horas a las que debería estar dormida), a pesar de todo eso, la respuesta es no.

El resto de los 21 días ando, nado, limpio, subo y bajo escaleras, pongo lavadoras, compro y hago las mil cosas que haría sin mi cáncer, y no, no estoy anormalmente cansada.